La FIFA ha confirmado que quedará por debajo de la ambición pública de igualar los premios de la próxima Copa Mundial Femenina con los de la competición masculina. La declaración llega después de que el organismo anunciara ingresos récord procedentes del Mundial masculino celebrado este año, y reabre el debate sobre la financiación del fútbol femenino en la hoja de ruta de la organización.
Qué dijo la FIFA y qué prometió Infantino
En 2023 Gianni Infantino presentó la igualdad de premios como una ambición oficial de la FIFA, con un mensaje claro de que la organización quería “pasar de las palabras a la acción”. Ante los ingresos extraordinarios reportados tras el Mundial masculino —la FIFA atribuye a esa edición 15.000 millones de dólares en ingresos— existía la expectativa de que parte importante de ese aumento se destinara a equiparar los premios en la rama femenina en la siguiente edición. La institución reconoce ahora que, pese a que el fondo total para la próxima Copa Mundial Femenina podría crecer de manera importante —incluso duplicarse respecto a ediciones anteriores— no alcanzará la paridad con el certamen masculino.
Por qué no habrá igualdad completa
La FIFA argumenta razones financieras y de estructura de reparto para justificar la diferencia. Los ingresos extraordinarios del Mundial masculino incluyen contratos internacionales de transmisión y patrocinios cerrados años antes, cuya vigencia y reparto no se traducen de forma inmediata a todas las competiciones. Además, la organización señala costes operativos, compromisos contractuales y una política de reinversión en desarrollo del fútbol como factores que limitan la cantidad que puede destinarse al fondo de premios femeninos en una sola edición. Esa explicación no satisface a varios actores del deporte femenino, que sostienen que la reinversión debería priorizar la remuneración directa a las selecciones y jugadoras en un calendario tan corto.
Impacto en selecciones y jugadoras
La confirmación de que no habrá igualdad completa tiene efectos prácticos inmediatos. Para muchas federaciones, el premio por rendimiento en la Copa Mundial representa una fuente importante de liquidez que se usa para programas de desarrollo, contratos de entrenadores y apoyo profesional a las plantillas. Una brecha persistente significa que las selecciones femeninas seguirán dependiendo en mayor grado de sus federaciones nacionales y de patrocinadores privados para financiar crecimiento y profesionalización. En el plano simbólico, además, la ausencia de paridad alimenta la sensación de que el paso hacia la igualdad es gradual y condicionado por la contabilidad interna, más que por una decisión política firme.
Factores que inciden en la distribución
- Ingresos por transmisión: Los derechos de televisión del Mundial masculino son la mayor fuente de ingresos, y su reparto está ligado a contratos que no se reaplican de manera automática.
- Patrocinios globales: Varios contratos con sponsors cubren paquetes masculinos y femeninos de forma distinta, lo que complica una reasignación inmediata del dinero.
- Costes operativos: Organización y logística de torneos generan gastos fijos que afectan la suma disponible para premios.
- Reinversión en desarrollo: Parte de los ingresos se reserva para programas de desarrollo y competencia juvenil, lo que reduce la porción destinada a premios.
Reacciones y consecuencias políticas
La noticia ha provocado críticas públicas por parte de representantes del fútbol femenino y pedidos de mayor transparencia en la distribución. Varios actores han pedido calendarios claros para alcanzar la igualdad plena en el futuro y mecanismos de auditoría para verificar que los incrementos de ingresos van a apoyo directo a la disciplina. En el plano institucional, el anuncio obliga a la FIFA a explicar cómo se priorizarán inversiones en instalaciones, formación y competiciones femeninas sin usar exclusivamente el mecanismo de premios como palanca de mejora.
Qué queda por decidir antes del torneo
Faltan meses para la próxima edición de la Copa Mundial Femenina, y aún hay decisiones pendientes sobre la cifra exacta del fondo de premios, su reparto entre fase de grupos y rondas finales, y el calendario de desembolso. La discusión también se centrará en medidas complementarias: si se garantizan recursos para programas de base, apoyo a federaciones con menos recursos y cláusulas en los contratos de patrocinio que vinculen aumentos de inversión al desarrollo del fútbol femenino. La ausencia de igualdad completa deja abierta la pregunta sobre los plazos y condiciones para que la promesa de 2023 se traduzca en realidad tangible.