La federación española ha puesto en marcha una oferta para albergar la Copa del Mundo de Rugby 2035 con algunos de los recintos más emblemáticos del país como posibles sedes. La documentación de la candidatura nombra expresamente al Nou Camp para acoger la final, y cita también el Bernabéu de Madrid y el Mestalla de Valencia entre los estadios en estudio. El proyecto aspira a aprovechar grandes aforos y la infraestructura turística de las ciudades para convencer al organismo rector internacional.
Qué supone la candidatura para España
Presentar una oferta para un torneo de esta magnitud es un salto cualitativo para la federación. La organización de una Copa del Mundo exige no solo recintos apropiados sino redes de transporte, alojamientos suficientes y capacidad logística para partidos, entrenamientos y operaciones de televisión. Para la federación, la candidatura es también una herramienta para acelerar inversiones en instalaciones específicas de rugby y en la promoción del deporte a nivel nacional. Si la FIFA exige estadios y sedes, la competición de rugby pide garantías similares sobre campos de entrenamiento, prevención de lesiones y experiencia en eventos internacionales; España intenta demostrar que puede cumplir ambos requisitos.
Estadios propuestos: un listado razonado
- Nou Camp elegido: La candidatura propone el Nou Camp como escenario de la final debido a su capacidad y visibilidad en grandes eventos, lo que otorgaría al partido decisivo un marco icónico.
- Bernabéu en Madrid: El estadio del Real Madrid aparece como sede lógica para fases importantes del torneo por su localización y accesos internacionales.
- Mestalla en Valencia: Valencia figura por su ambiente de ciudad turística y su red de conexiones, útil para albergar grupos de selecciones y partidos de fase de grupos.
La mezcla de estadios tradicionales de fútbol con sedes de menor tamaño pero capacidad adecuada pretende unir aforo con cercanía entre sedes, una estrategia que facilita el desplazamiento de equipos y aficionados durante el torneo.
Retos deportivos y de imagen
El principal reto es que España no es todavía una potencia consolidada en el rugby de quince, por lo que la federación tendrá que convencer a los votantes del organismo internacional de que el país ofrece una base de aficionados, competencias locales robustas y un plan para elevar la calidad competitiva durante los años previos al torneo. Además, habrá que trabajar la formación de árbitros y entrenadores, y asegurar calendarios nacionales que permitan la presencia de espectadores y la visibilidad mediática necesaria. La candidatura tendrá que explicar también cómo se garantizará la experiencia de los aficionados de rugby, distinta a la del fútbol, con servicios específicos en las sedes y espacios para la comunidad rugby.
Calendario y pasos siguientes
El proceso habitual de adjudicación de grandes torneos incluye una fase de presentación de la candidatura, inspecciones técnicas y un voto por parte del organismo internacional. En ese marco, la federación española deberá completar estudios económicos, planes de legado y compromisos de inversión municipal y estatal. También será clave cerrar acuerdos con los propietarios de los recintos propuestos y con las autoridades locales para garantizar la disponibilidad de fechas y la adecuación del césped y las instalaciones auxiliares al reglamento de la competición.
Impacto potencial en el rugby español
Organizar una Copa del Mundo tendría efectos duraderos sobre la visibilidad del rugby en España. A corto plazo, la competición atraería visitantes y cobertura mediática; a mediano y largo plazo podría estimular la práctica juvenil, la mejora de infraestructuras y mayores patrocinios. Además, un evento de esa envergadura sirve para crear programas de legado que favorezcan el desarrollo de clubes y la profesionalización en ligas domésticas. La federación defenderá estos beneficios como parte central de su propuesta ante el organismo rector del torneo.
Consideraciones finales
La candidatura española combina estadios de gran aforo y ciudades con oferta turística relevante para plantear una propuesta competitiva. El uso del Nou Camp como punta de lanza busca aportar una imagen potente, mientras que la inclusión del Bernabéu y el Mestalla aporta solidez logística. La decisión final dependerá de los criterios del organismo internacional y de la capacidad de la federación española para presentar garantías técnicas, financieras y de legado.